Nosotros, los miembros de amor y servicio, somos hombres, mujeres y jóvenes que hemos tenido que admitir que nuestras vidas se habían salido de control, a causa de adicciones, conductas compulsivas o problemas emocionales y que teníamos que encontrar una solución para evitar el desastre para nosotros mismos y para las personas que amamos y que nos aman. Somos parte de una hermandad ya internacional con agrupaciones en cientos de ciudades y varios países donde ya se comparte en varios idiomas, lenguas y dialectos, con los principios del programa tradicional de alcohólicos anónimos pero con la apertura a personas con problemas diferentes al alcoholismo.
Nuestro objetivo primordial es llevar nuestro mensaje a todo aquel que esté sufriendo y ayudarle a lograr una vida útil y feliz. Como movimiento evitamos en lo posible entrar en cualquier controversia de carácter social, político o religioso. No respaldamos ni nos oponemos a ninguna causa. No estamos afiliados a ningún grupo o denominación religiosa, no tenemos el deseo de integrar a todas las personas al programa si no solo aquellos que lo necesiten y lo quieran. Entre nuestros miembros se encuentran hombres, mujeres y jóvenes de diversa procedencia social, económica y cultural.
Entre nosotros existen desde miembros que han pasado por profundas y tristes experiencias de dolor que han sido levantados, de prisiones, hospital psiquiátricos o de la completa indigencia hasta compañeros que tuvieron la suerte de llegar al programa mucho antes de perderlo todo, pero todos hemos encontrado en nuestra fraternidad la luz, la esperanza, y la comprensión que necesitábamos para obtener nuestra recuperación.
Al llegar a A.A. la mayoría de jóvenes nos dimos cuenta de tener en común algunos problemas con los que enfrentarnos. Al principio solemos creer que somos demasiado jóvenes para ser alcohólicos. Algunos no llevábamos mucho tiempo bebiendo. Algunos no tomábamos bebidas alcohólicas fuertes, ni nos caíamos al suelo, ni nos olvidábamos de lo que habíamos dicho o hecho cuando estábamos borrachos. En nuestra vida cotidiana de jóvenes tenemos que enfrentarnos con la presión del grupo de compañeros, con relaciones estresantes con nuestros padres, y con las tentaciones de numerosas fiestas. En A.A. a menudo nos sentimos diferentes por ser posiblemente los miembros más jóvenes del grupo. Y a algunos de nosotros un miembro veterano poco informado podría habernos dirigido palabras desalentadoras como, por ejemplo: “Yo he derramado más alcohol que tú te has tomado”.
Para los miembros jóvenes de A.A., éstas son duras realidades. Por otro lado, al aferrarnos al programa y encontrar otros miembros, jóvenes y mayores, para ayudarnos, encontramos una solución a nuestro problema con la bebida. En A.A. hemos encontrado una manera de vivir que nos ayuda a enfrentarnos con las tensiones de la vida diaria y las presiones de los compañeros; y la vida es mejor y más divertida sin alcohol. Y cuanto más tiempo nos mantenemos sobrios, más íntimas son las relaciones que cultivamos. A nuestro parecer, no importa la edad que tienes, cuánto bebes, ni dónde bebes, ni qué bebes. Lo que importa es cómo te afecta el alcohol. Tú puedes decidir mejor que nadie si tienes o no tienes un problema. Y esto lo sabes desde tus adentros — ya sea que te sientas culpable, aislado, avergonzado; o si el alcohol te causa dificultades en tu vida.
Si la bebida te está causando problemas y quieres dejar de beber pero te parece que no puedes hacerlo a solas, prueba Alcohólicos Anónimos, pruébalo por un período de 90 días y si no te mejora la vida, por lo menos tendrás una más clara idea de cuáles son las opciones.
Todos nos sentíamos extraños al ir a A.A. Pero hemos llegado a ver que A.A. salvó nuestras vidas y nos dio un nuevo comienzo — y es lo mejor que nunca nos ha pasado. También sabemos que hay otros muchos miembros de nuestra edad — de hecho, un 10% de los miembros de A.A. son menores de 30 años de edad.
Extraído del Folleto: Los Jóvenes y A.A.
Cómo saber cuándo la bebida se está convirtiendo en problema?
Alcoholismo es una palabra difícil de entender. Sin embargo nadie es demasiado joven (o viejo) para tener problemas con la bebida.
Es así porque el alcoholismo es una enfermedad. Puede darle a cualquiera. Joven, viejo. Rico, pobre. Negro, blanco.
Y no importa cuánto tiempo lleves bebiendo o lo que hayas bebido. Lo que cuenta es cómo te afecta la bebida.
Para ayudarte a decidir si tienes problemas con tu manera de beber, hemos preparado las 12 preguntas que figuran en el siguiente recuadro. Las respuestas son asunto tuyo y de nadie más.
Si contestas sí a cualquiera de estas preguntas, tal vez sea el momento de echar una mirada seria a lo que te podría estar pasando con la bebida.
Y, si necesitas ayuda o si sólo quieres hablar con alguien acerca de tu manera de beber, llámanos.
1- ¿Bebes porque tienes problemas? ¿Para relajarte?
2- ¿Bebes cuando te enojas con otros, con tus amigos o tus padres?
3- ¿Prefieres beber a solas, en lugar de hacerlo con otros?
4- ¿Están empezando a bajar tus calificaciones? ¿Estás chapuceando en tu trabajo?
5- ¿Has tratado alguna vez de dejar de beber o beber menos – y fracasaste?
6- ¿Has empezado a beber por la mañana, antes de la escuela o trabajo?
7- ¿Te tragas las bebidas de un golpe?
8- ¿Has experimentado alguna vez una pérdida de memoria debido a tu forma de beber?
9- ¿Mientes acerca de tu forma de beber?
10- ¿Te has metido alguna vez en problemas cuando bebes?
11- ¿Te emborrachas cuando bebes, aunque no sea esa tu intención?
12- ¿Te parece una gran hazaña poder aguantar mucho bebiendo?